Ugh, no sé ni por qué me preocupo.

Me lamento por mi lento aprendizaje. —sonríe— Sé que las mujeres son las verdaderas criaturas mágicas… Es decir… ¡vamos!
Tampoco hablo de dos… olvídalo. Me refiero a que las verdaderas criaturas magicas son las mujeres.